Petrolera Geopark se retiró de manera irrevocable de territorio Achuar y Wampís en la Amazonía norte de Perú

Escribe Kathia Carrillo


Tras una ardua lucha emprendida por el Gobierno Territorial Autónomo de la Nación
Wampís (GTANW) y la Federación de la Nacionalidad Achuar del Perú (FENAP) frente a la amenaza extractiva en sus territorios, Petroperú informó, el 16 de julio, que su socia Geopark había decidido retirarse irrevocablemente del contrato de licitación del lote 64. Poco más de un mes antes, la petrolera había sido denunciada penalmente por el GTANW por poner en riesgo de COVID-19 a la población Wampís del río Morona.

El lote 64, ubicado al norte de Loreto, cerca de la frontera con Ecuador, es considerado
por el Estado, Petroperú y la Sociedad Peruana de Hidrocarburos como uno de los
lotes más promisorios de la Amazonía, cuya producción llegaría a 2000 y 4000 barriles
diarios. Su funcionamiento sería el salvavidas para la ya decadente Petroperú, puesto
que activaría más el vetusto y corroído Oleoducto Norperuano, y alimentaría a su gran
elefante blanco, la refinería de Talara. Sin embargo, el lote lleva 25 años sin funcionar y
ya son seis las empresas que han retirado su inversión de él. Esto se debe, entre otras
cosas, a la oposición tajante de los pueblos que habitan en dicho territorio.

La Federación de la Nacionalidad Achuar del Perú (FENAP), representante de 45
comunidades del Pueblo Achuar del río Pastaza y sus subcuencas Huasaga, Manchari y Huitoyacu, y el Gobierno Territorial Autónomo de la Nación Wampís, representante 85
comunidades de los ríos Kanús (Santiago) y Kánkaim (Morona), establecieron una
alianza en 2018 para luchar juntas contra la amenaza petrolera en sus territorios. Es así que las Naciones Indígenas y sus asesoras legales presentaron, en enero de 2019,
observaciones al Estudio de Impacto Ambiental (EIA) que había presentado Geopark a
SENACE. En febrero, SENACE emitió un informe con más de 170 observaciones al
estudio. Entre ellas se encontraba el uso irregular de infraestructura del Ejército del
Perú para las operaciones de la empresa (según el proyecto, el campamento Morona
está ubicado en la base del Ejército Sargento Puño), información incompleta sobre
sitios arqueológicos que se dañarían, y plagios a páginas de Wikipedia. A su vez, la
Nación Wampís solicitó a SENACE ser incluida como tercer administrado en el proceso
de evaluación del EIA, y en junio SENACE aprobó dicha solicitud. Inmediatamente
después, Geopark retiró su estudio del proceso de evaluación y suspendió así el
procedimiento para obtener un permiso ambiental para operar.

Luego de ello, ese mismo mes, las autoridades Achuar y Wampís viajaron a Chile, sede
central de Geopark, para reunirse con el CEO de la empresa y expresarle su rechazo al
proyecto. En dicha reunión, advirtieron que la empresa debía retirarse de sus
territorios y cesar sus intenciones de explotar petróleo ya que las naciones indígenas
no se lo permitirían. Posteriormente, las naciones Achuar y Wampís lograron que la
agencia USAID retirara su apoyo monetario al proyecto de desarrollo de la línea de
base para el proyecto del lote 64 de Geopark.

A pesar de los golpes recibidos, la empresa continuó con presencia en territorio
indígena de la mano de su socia Petroperú. Esto se ha denunciado y documentado
como un comportamiento usual del sector petrolero, cuyos relacionistas comunitarios
suelen ingresar a comunidades con promesas de proyectos de infraestructura y
proyectos productivos para el “desarrollo”, a cambio de la licencia social para explotar
y contaminar sus territorios.


Durante abril y mayo de 2020, personas de las comunidades Wampís del Morona
reportaron haber visto embarcaciones con trabajadores de la empresa durante la
Emergencia Nacional. Por ello, el 26 de mayo, el Pámuk (Presidente) del GTANW,
Wrays Pérez, con la asesoría legal de la abogada quechua Katherine Paucar (de
Earthrights International), presentó una denuncia penal contra Geopark en la Fiscalía
de Datem del Marañón, por poner en peligro de contagio de COVID-19 a la población.
Poco más de un mes después de que la denuncia fuera aceptada por fiscalía y se
determinaran diligencias para investigar el caso, Geopark retiró a sus trabajadores de
la base militar Sargento Puño y, finalmente, comunicó a Petroperú su retiro
irrevocable del contrato de licitación.

A pesar de que esto constituye un triunfo para las naciones indígenas Wampís y
Achuar del Pastaza, la lucha aún continúa. El sector petrolero y el Estado peruano
siguen insistiendo en la imposición del lote 64 y tienen intención de realizar
operaciones a como dé lugar, ya sea con Petroperú asumiendo el lote a 100% o
buscando una socia para su manejo. Por ello, el Pámuk de la Nación Wampís, Wrays
Perez, y el presidente de FENAP, Nelton Yankur, declararon recientemente en una
conferencia que lucharán por la anulación del lote ya que su existencia atenta contra el
derecho al consentimiento previo de los pueblos. En efecto, FENAP demandó al Estado

Peruano en 2015 por el reconocimiento de su territorio integral y la anulación de todos
los lotes petroleros dentro de él; y en 2017, un juez dio un fallo favorable a parte de su
demanda. Sin embargo, este fue apelado por el Ministerio de Cultura.
Está claro que, mientras que el Gobierno peruano prioriza las industrias extractivas por
sobre la salud y vida de las personas; para las naciones indígenas Achuar y Wampís,
que por milenios se han caracterizado por ser guerreras y defenderse de invasiones y
amenazas externas, el compromiso sigue siendo el salvaguardar sus territorios de vida
para las generaciones venideras.

Lucha Indígena 167- EDITORIAL

Ya salio Lucha Indígena 167

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Editorial

Con brutalidad desnuda los peruanos hemos podido ver estos últimos días como policías y militares en Espinar abren fuego contra el pueblo espinarense movilizado en protesta a causa de la contaminación minera, y como las supuestas fuerzas del orden viajan en carros de la empresa minera. Hemos visto como los representantes del gobierno dejan plantados a dirigentes, alcaldes provinciales y representantes de la iglesia de Espinar que han venido a la mesa de diálogo a pesar de que hubieron torturas, heridos, tocamientos, asaltos y probablemente violaciones. Para los pobres no hay justicia. Con metales pesados y cuerpos vulnerables tienen que enfrentar el Covid en Espinar, con una cuarentena imposible de cumplir para quien tiene que conseguir día a día el dinero suficiente para subsistir. Pero el presidente Vizcarra no se digna ni a mencionar las protestas en Espinar en su discurso del 28 de julio. En los medios de comunicación oficiales se dice que los espinarenses solo quieren plata de la mina cuando en realidad lo que quieren es sanar sus cuerpos, agua limpia y tierra saludable. El mensaje presidencial nos dejó claro que Reactiva Perú es reactivar los proyectos mineros con mucha más irreverencia hacía la Pachamama y los pueblos que antes. El estudio de impacto ambiental y la consulta previa son para el gobierno meras formalidades que hay que agilizar exigiendo menos y facilitándoles los trámites a las empresas. Los proyectos mineros con sus miles de trabajadores no tienen cuarentena y avanzan mejor que nunca ahora que los pueblos estamos prohibidos de protestar, de juntarnos, de organizarnos. Al capital le viene muy bien la pandemia, tenernos a todos asustados y separados en nuestras casas, mientras las transnacionales queman la Amazonía, extraen los metales y el petróleo contaminando el medio ambiente, cuando justo esta contaminación, ese estilo de vida que se llama capitalismo ha producido este virus. Era insostenible continuar contaminado así al planeta sin que finalmente colapsara. La cura definitivamente no es más de lo mismo. La pandemia no trajo la crisis, la crisis ya estaba aquí. Cuando una planta crece en tierra pobre de nutrientes, en tierra contaminada, es más probable que le ataquen pulgones, hongos, etc. Lo hacen porque ella ya está débil. Lo mismo pasa con los animales y con los humanos. Nuestro hábitat, nuestra agua, nuestro aire, nuestros alimentos están contaminados y así se propaga el virus. La pandemia llegó cuando muchos pueblos ya estaban al borde de lo que se puede soportar. Los Quechua, Achuar y Kichwa en la amazonía peruana tienen más de 150 días con derrame de petróleo en sus aguas sin que la empresa Frontera Energy se haya dignado a limpiar. Reparte mascarillas y camillas para quedar bien pero no limpia el tremendo desastre ambiental que ha dejado. Luego de años de lucha el pueblo wampi ha ganado y la empresa se ha ido de su territorio. Pero Petropero, que se han autonombrado dueños del lote que en realidad es territorio ancestral wampi, buscan una nueva empresa para explotar el petróleo. En Chile los presos políticos machis, encargados espirituales del pueblo mapuche, llevan ya más de 90 días en huelga de hambre para que el estado les deje cumplir su pena en sus propios territorios, a lo cual tienen derecho según la 169 de la OIT. En apoyo a ellos el pueblo mapuche ocuparon municipios, pero fueron desalojados por hordas fascistas con el apoyo de los carabineros (policías chilenos).

Si nos enfermamos ahora, del virus o de cualquier otra cosa, no hay atención en el hospital. Privatizaciones masivas del sector salud hace que ahora no hay personal que atienda, que sea peligroso desde un punto de vista de contagio y no hay respiradores. Médicos y curanderos activistas e indígenas nos dicen que urge autogestionar nuestra salud y alimentación. Urge averiguar entre los mayores de nuestros territorios qué plantas podemos usar para prevenir y curar. Urge dejar de comer la “comida” que la industria alimentaria nos vende. No es alimento, si no que nos debilita acidificando nuestros cuerpos con conservantes, colorantes, edulcorantes y grasas trans. Urge hacer huertas, hacer nuestro propio alimento y consumir alimentos producidos en nuestros territorios por campesinos cercanos.

Urge también autogestionar la educación de nuestras hijas e hijos. A muchos lugares no llega la educación a distancia porque no hay internet. Quienes sí tienen internet y celulares han notado como sus hijas e hijos son bombardeados por tareas que son difíciles de cumplir sin llegar a un alto nivel de estrés y presión, que en esta situación de pandemia agobia a las familias aún más. Las tareas enseñan sobre todo a ser obedientes, a cumplir sin cuestionar para a futuro poder servir a un sistema capitalista y explotador. ¡No necesitamos enseñarles eso a nuestros hijos! Necesitamos enseñarles a cultivar la tierra, a cuidarla, a hacer sus propios alimentos y cocinarlos, a hacer su propia medicina, desarrollar su creatividad para buscar nuevas soluciones y sobre todo a organizarse colectivamente con otras y otros para hacerle frente a esta nueva normalidad.

Urge solidarizarnos entre nosotrxs, entre lxs de abajo, intercambiar experiencias y tejer no solo resistencias, si no alternativas de vida. Puede parecer ostentoso pero la Pachamama y nuestras hijas e hijos no se merecen nada menos.

Lucha Indigena Ag 2020online

NOTA DE RECTIFICACIÓN
Por un error de redacción en el periódico que compartimos virtual y en archivo PDF, se dice que el pueblo wampi está sufriendo 150 días de derrame sin remediación ambiental, cuando la noticia claramente hace referencia a Frontera Energý y la contaminación que ha provocado con 8 derrames de petroleo en los territorios quechua, ashuar y kichwa.
Reiteramos nuestro respeto por la diversidad y riqueza cultural de cada uno de nuestros pueblos indígenas, así como por la lucha en defensa de la madre tierra y la vida toda.

 

Isabel Solis: Un Saludo de Guatemaya en Tiempos del Coronavirus

Soy Isabel Solis. Soy parte del pueblo quiché, hablamos nuestro idioma quiché. Es un gusto saludarlos. A parte de ser de este pueblo rebelde y que a diario resiste y lucha por sus derechos, también me siento parte y acompaño a defensores y defensoras de derechos humanos que han sido perseguidos, perseguidas, aquí en defensa del territorio. Territorio que viene siendo invadido y despojado de parte de empresas transnacionales, mineras, hidroeléctricas, entre otros.

La situación de la crisis del covid-19 de alguna manera nos vino a agarrar de sorpresa, de sorpresa en el sentido que teníamos una proyección de actividades, de trabajos, a que nos íbamos a dedicar y pues vino esta pandemia en la que el gobierno de Guatemala tomó acciones donde toda la población se tenía que encerrar en sus casas. Los primeros días no fue tan difícil, digamos. Sin embargo, no duró mucho tiempo, pues no hay condiciones de estar encerrados. Especialmente en estas tierras donde yo estoy, pues todas las familias nos dedicamos a la agricultura, todas las familias se dedican a sembrar, a producir y es una comunidad que provee de productos de hortaliza, de fruta al mercado interno. Entonces las familias vivimos de lo que se produce y de lo que se vende en el mercado. La mayoría de los productores invierten en su producción y de lo poco que invierten, venden gran parte de su producto y de eso vuelven a obtener su capital, y reinvierten, etc. Hasta ahora la crisis en este pueblo no se siente en términos de alimentación. La alimentación está abundando. Los productores o los que producimos ya no podemos salir al mercado, ya no pueden las familias ir a vender. Entonces están abundando bastantes hortalizas, por ejemplo, tomate, cebolla, chile y pepino. A eso me refiero, que pues se come de eso no. Y quizá en estos días pase eso. El problema va a ser que en el futuro la gente ya no recupere lo que ha invertido, o lo que ha gastado. Ya no va a recuperar. Eso es lo que vendría a cambiar de acá a unos 6 meses en adelante.

Pero hay un tema muy importante, por ejemplo aquí las familias, dedican o apartan una parte del espacio de terreno para la hortaliza y es mínima la parte para la milpa o el maíz, que es el alimento básico para la población. Ahora casi la mayoría está pensando ya no sembrar hortaliza porque como se está desperdiciando, entonces ya todos están sembrando el alimento básico que es el maíz y el frijol. Estoy hablando desde este espacio en el que vivo, en la comunidad. Sin embargo a nivel nacional en Guatemala hay una diferenciación en cuanto a las medidas que ha tomado el gobierno, porque el mensaje fue quédense en casa a encerrarse y ha prohibido la circulación de productos de los pequeños agricultores. Sin embargo, la gran industria sigue trabajando. Con gran industria me refiero, por ejemplo, a la minería, sigue matando los bosques, botando montañas, las hidroeléctricas siguen trabajando. Es decir, están aprovechando. Mientras la gente está tratando de cuidarse de la pandemia estas empresas siguen avanzando. Incluso están obligando a sus trabajadores a quedarse a trabajar, no importando las medidas que deberían de cumplirse.

En cuanto al futuro, pienso que en pequeñas comunidades, o desde las comunidades indígenas, las cosas no cambian mucho a nivel de políticas generales. Lo que sí puede cambiar ahora es repensar que no siempre se va a trabajar y producir para el mercado. Entonces ahora se va a pensar en el consumo propio, en la alimentación. Esto nos deja como experiencia que cuando solo se piensa para el mercado y no se da mucha importancia a la alimentación propia esto viene a cambiar. En el lugar en el que vivo hay de todo, es un clima que da de todo, entonces no se siente mucho. En términos generales siento que no cambian mucho las cosas. No hay una lección. La población no está caminando hacia una alternativa porque al parecer está mucho esperando qué dicta el gobierno.

También quería compartir que estos días el gobierno no ha tomado una sola medida. A veces toma una medida tres días, luego cambia, pasan otros dos días y vuelve a cambiar. Es decir, que ha estado a cada rato cambiando las medidas. Esto lo que nos refleja es que está siendo presionado por la industria, por los ricos de este país. Bueno me imagino que, como en cualquier otro país, a los ricos no les interesa la salud de la población. No quieren perder pero ni un solo día. Entonces están buscando la manera que los centros comerciales sigan abiertos y sigan vendiendo. Hace 15 días el gobierno tomó la medida de cerrar casi todo porque la pandemia iba avanzando. Propuso cerrar 3 días consecutivos, sin embargo al cerrar prohibió la circulación de todo producto campesino. No lo dijo con esas palabras, pero sí permitió la circulación de grandes productos de empresas. Por ejemplo aquí está la Coca cola, está la cervecería. Son los productos que estaban circulando. Entonces la población tomó la acción, se manifestó, cerró las carreteras. La población dijo: “Bueno, está bien que nos prohíban pero que sea parejo, que prohíban a todos”. Pero como no prohibía el gobierno a todos, lo que hizo la población fue mejor tapar la carretera. Pasados los tres días el gobierno dijo no, no pues todos pueden circular ahora. No quiso tomar una medida pareja, tanto para la industria como para la población campesina para evitar la extensión de la pandemia. En vez de tomar esa decisión dijo: “No, mejor que circulen todos”.

(AUDIO) Entrevista a Oscar Olivera, Bolivia. Frente a la Pandemia, Organización para construir un mundo nuevo

Link

Frente a la Pandemia, organización para construir un Mundo Nuevo

Esta es la Segunda Parte de la entrevista a Oscar Olivera, luchador social reconocido mundialmente, referente por haber marcado un camino en las luchas sociales de Latinoamérica. Fue el portavoz de la Coordinadora por la Defensa del Agua y la Vida, en Cochabamba, Bolivia durante la llamada Guerra del Agua (2000). Premio Goldman 2001. 

Aquí puedes escuchar también la Entrevista a Oscar Olivera. PRIMERA PARTE en la que cuenta sobre la Organización Social durante la Guerra del Agua en Bolivia (2000),  su repercusión en los movimientos sociales de todo el país y las condiciones que llevaron a la actual situación política en el país altiplánico.

 

Crisis Sanitaria en Chile: Cuando las crisis las pagan los pobres el pueblo sale en ayuda del pueblo.

 

 

 

 

 

 

 

 

Por Camilo Mansilla Quiñones

Movimiento de Defensa de Acceso al Agua, la Tierra y Protección del Medio Ambiente

MODATIMA CHILE

El 3 de marzo se confirmó el primer caso contagio de COVID-19 en Chile, hoy ya pasados dos meses, al momento de escribir este documento tenemos sobre 20.000 casos acumulados, casi 10.000 casos activos y récords de tasas de contagio. La pandemia muestra la improvisación de un gobierno que intenta prolongar su fecha de expiración después de 6 meses de revueltas sociales. En estas ocho semanas de crisis sanitaria hemos pasado a través de recomendaciones de protección contradictorias, cuarentenas parciales, pequeñas ciudades con tasas de contagio de grandes capitales del mundo, datos oficiales de contagios omitidos, muertos considerados como pacientes recuperados, contagiados asintomáticos no considerados en la estadística oficial, gráficas distorsionadas, centros comerciales abiertos y plebiscitos por una nueva Constitución Política pospuestos.

En Chile la curva dista mucho de aplanarse, la pandemia a quitado el velo a las desigualdades del neoliberalismo, el 38,9%[1] de la fuerza de trabajo (3 millones 600 mil personas) no tienen contrato de trabajo, estas son trabajadoras y trabajadores que deberán salir a la calle para llegar a fin de mes; la mitad de los trabajadores reciben sueldos menores a $350.000[2]; adultos mayores con pensiones bajo la línea de la pobreza[3]; 77 mil familias de bajos ingresos que viven la cuarentena en sus hogares hacinados[4]; y 1.5 millones de personas que no tienen fuentes de abastecimiento formal de agua potable. Esta última situación, es gravísima al ser el constante lavado de manos una de las medidas principales para no aumentar el número de casos.

Pero las desigualdades hídricas en este largo y angosto país no se originan en los últimos dos meses de pandemia, por el contrario, tienen su comienzo hace 40 años en los que se ha desarrollado contextos  adversos de comunidades precarizadas. Para comprender la situación en Chile cabe entender que el agua fue privatizada en 1980 años, durante dictadura fascista de Augusto Pinochet, a través de la instauración de la Constitución Política de Chile (1980) y el Código de Aguas (1981). Dos marcos jurídicos que convierten el agua en un bien privado, permiten la entrega Derechos de Aprovechamiento de Aguas (DAA) a particulares de forma gratuita y permanente, permitir el libre uso y goce del agua sin la definición de usos prioritarios (como el consumo humano), otorga voz y voto sólo a quienes sean propietarios de DAA y de forma implícita genera un mercado donde se transa este elemento vital. En los territorios ha significado la apropiación en base al despojo del agua como bien común intrínseco de toda forma de existencia.

El agua es ahora un bien privado, escaso y concentrado en manos de pocos, las comunidades sin abastecimiento de agua normalizan su suministro por medio de camiones cisternas sin certificaciones sanitarias. De esta manera inescrupulosos han hecho fortunas lucrando con la escasez, es el caso de Isidoro Quiroga[5] conocido como el “zar de las aguas” quien en pocos años a través de la venta de DAA hizo una fortuna de $18.305.292 USD; es el caso del actual Ministro de Agricultura chileno José Antonio Walker Prieto quien junto a su familia ostentan DAA por sobre 29.000 litros por segundo equivalentes a $86.275.000 USD; o es el caso de quienes lucran con la sed de las comunidades, el Estado de Chile en los últimos 5 años ha gastado 180 millones de dólares trasladando agua en camiones aljibes. Esta lista se puede extender a Edmundo Perez Yoma (exministro), Juan Antonio Coloma (senador), Alfredo Moreno (ministro), etc. todos en una íntima relación político empresarial.

Como MODATIMA llevamos sobre una década batallando por la desprivatización del agua, la gestión comunitaria de los bienes comunes y el fin del capitalismo. Hemos estado en todos los frentes donde ha sido necesario estar y en estos tiempos de pandemia, donde la desigualdad es abrupta, donde las y los trabajadores pagan la crisis, donde nuestras vidas fueron hipotecadas y sacrificadas para salvar la economía neoliberal, nos hemos puesto a disposición de las y los comunes en el tejido de las redes de subsistencia, en la colectivización del agua y el alimento, en entregar nuestras habilidades y capacidades a la construcción de poder popular, para poner en práctica lo único que nos permitirá salir salvos de la pandemia neoliberal, la solidaridad entre los pueblos.

¡Solo el pueblo ayuda al pueblo!

Modatima, Petorca.

[1] Datos de Fundación Sol http://www.fundacionsol.cl/2020/03/aguanta-usted-una-cuarentena-radiografia-economica-del-hogar-chileno-que-se-enfrenta-al-covid-19/

[2] La pobreza del «modelo» chileno http://www.fundacionsol.cl/wp-content/uploads/2018/11/IBV13-2.pdf

[3] https://www.elsiglo.cl/2019/03/31/afp-lo-conocido-pensiones-de-pobreza/

[4] https://ciperchile.cl/2020/03/26/viviendas-hacinadas-y-campamentos-dos-rostros-de-la-desigualdad-frente-al-covid-19/

[5]https://ciperchile.cl/2013/12/10/la-historia-del-discreto-empresario-que-se-transformo-en-el-zar-de-las-aguas-en-chile/

Organización ante la Pandemia y el Terror de Estado

Entrevista con Oscar Olivera, dirigente fabril durante 30 años y fue uno de los dirigentes más importantes del Frente de Defensa del Agua y la Vida durante la Guerra del Agua (Cochabamba,2002) en la que después de 5 meses lograron evitar la privatización del agua. Actualmente forma parte de la Fundación Abril que se dedica a la cosecha del agua y huertos en barrios y escuelas de Cochabamba.

Abril, 2020.

“Todos los pueblos estamos sufriendo las consecuencias de una pandemia brutal, asesina. Y estamos sopesando en carne propia estas políticas económicas de una despreocupación absoluta de los estados por fortalecer, hacer crecer y hacer participar a la gente en espacios vitales para la salud pública. El tema de la descentralización, que se dé más participación y poder a las regiones y puedan asumir decisiones de manera autónoma, sin depender del centralismo que existe hoy en varias partes. Creo que estas políticas no solo las hemos visto aquí en Bolivia sino también las hemos visto en el Norte, donde se ha relegado el tema de la salud pública a niveles tan despreciables, privatizándolo o recortando recursos; y hemos visto como han enfrentado la pandemia de manera absolutamente irresponsable y, yo diría, incapaz. Este desmantelamiento de la salud pública está ocasionando enormes estragos y está quitando la vida a miles de personas fundamentalmente a ancianos, pero también a jóvenes, mujeres y niños de sectores populares.

Por otra parte, la falta de médicos, la falta de agua. Aquí en Cochabamba, en Bolivia, son 3 millones de personas que no tiene acceso al agua por tubería, considerando que una de las principales armas para combatir el Coronavirus es el agua y el jabón. Entonces, ¿Cómo podemos enfrentar esta difícil situación y adecuarnos a las normas higiénicas que mínimamente está recomendando la Organización Mundial de la Salud? O sea, es terrible la falta de insumos, la falta de capacitación, de médicos, de enfermeras; la falta de infraestructura hospitalaria, la falta de elementos tan esenciales como una mascarilla. Me contaban que en todo el mundo, particularmente en Estados Unidos,  Inglaterra y Francia, las fábricas no tienen un solo taller de costura que puedan fabricar barbijos para cubrirse el rostro. Todo está hecho en la China. Estas políticas económicas mundiales de establecer espacios de producción determinados, de abaratamiento de costos, de subestimar la importancia de un elemento tan básico como el barbijo está ocasionando miles de muertes que podrían ser evitadas con políticas de otra naturaleza, públicas, estatales, con un sentido humano.

Yo diría aquí que los autodenominados de izquierda, ni de derecha, han podido ser capaces de recomponer estos sectores para el bienestar de la población. Reitero la falta de agua, pero también la falta de organizaciones fuertes, autónomas que permitan a la población participar de manera plena en enfrentar el Coronavirus, donde haya una confianza mutua entre organizaciones y con los gobernantes. Realmente es un escenario desolador el cómo podemos, enfrentar la pandemia desde la perspectiva técnica, medica, de salud, pero también desde la perspectiva social, organizativa. Un pueblo desorganizado, desconfiado el uno con el otro, un pueblo dividido por la partidocracia, un pueblo donde hay sectores que solamente creen en el jefe y no creen en sus propias fuerzas, o en su propios hermanos, en sus propios vecinos. Realmente son escenarios que deben llevarnos a pensar, y a actuar, en que la única manera de enfrentar el coronavirus y cualquier otro tipo de situación que amenace a los pueblos, tiene que ser enfrentado por los pueblos organizados, confiados, con un tejido social muy fuerte; exigiendo autonomía, exigiendo la horizontalización del poder, que no esté centralizado. Es un periodo de enorme reflexión también. No solo para resistir sino para cambiar el sentido de nuestra vida.

El Terror de estado durante la Pandemia

En Bolivia, y en todas partes, el estado ha decidido ejercer el poder desde arriba, para implementar políticas de terror, de imposición y de autoritarismo. De tal forma que la gente se sienta absolutamente sola, recluida, confinada en sus domicilios, muchos ni siquiera con familia, sino absolutamente solitarios. Es decir, cuando la gente tiene miedo, es un pueblo sin ese hayu, que decimos en quechua, sin ese espíritu que nos permite enfrentar de manera plena una situación. Ahora tienen más poder los policías y militares en las calles, son ellos los dueños de nuestros espacios públicos y somos los ciudadanos comunes los que tenemos que recogernos en nuestros propios sitios.

Esta política de separación, de desconfianza, de temor, de individualismo, son políticas que el neoliberalismo, el gran capital y los grandes poderes económicos y políticos están implementando para destruirnos pero la gente, nuestros pueblos que no se resignan, son pueblos que se dan absolutamente cuenta de lo que está pasando y frente a eso tenemos que repensar, primero, en un nuevo lenguaje que nos permita recuperar la confianza entre todos y todas, re conceptualizar palabras muy importantes como democracia, poder, participación política, miedo solidaridad reciprocidad, complementariedad. Creo que son estos los espacios que debemos construir a partir de nuestro confinamiento familiar, para establecer, nuevamente y de a pocos, vínculos con todos esos valores, actitudes, pensamientos y visiones en el conjunto de la sociedad. Seguramente será muy largo, más difícil que antes pero no tenemos otra alternativa que ponernos de pie, como siempre lo hemos hecho, para seguir caminando. Sino, estaremos contra la pared, con la espada en el pecho, sin poder retroceder más y, finalmente, aceptar de manera muy resignada que el gran capital, el neoliberalismo y el miedo nos venzan y nos maten definitivamente. Pero creo que eso los pueblos nunca lo van a aceptar, debemos seguir caminando tomados de la mano y pensar que solo los pueblos salvaran a los pueblos, solo la acción colectiva y el establecimiento de horizontes comunes construidos colectivamente y soñados colectivamente nos van a permitir seguir avanzando. Creo que la esperanza, nuestros sueños y nuestra capacidad de seguir siendo empujados por el legado de nuestros abuelos y abuelas, nuestros papás y mamás, son los que nos van a permitir seguir avanzando en estos momentos tan difíciles, tan oscuros, con tanta incertidumbre. No tenemos otra alternativa más que volver a encontrar esa luz que nos permita seguir avanzando.

Los pueblos ante la Pandemia

Bueno, acá, hay sectores populares, sectores rurales que se están organizando, que se están restituyendo a través, por ejemplo, del trueque en los campos, esa actividad económica social, absolutamente horizontal, trasparente y solidaria. Se están construyendo espacios de cocinas comunitarias, de ollas comunes, de acopio para la atención a los más necesitados, a los ancianos solitarios, a la gente  de la calle. En si todavía son acciones muy esporádicas, muy de corazón, pero creo que estas actividades tienen que tener una dimensión mucho más profunda, mucho más organizativa, mucho más política; que nos permitan actuar, reitero, más colectivamente, más conscientemente. El mundo va a cambiar definitivamente, no va a ser el mismo mundo y ojalá que no sea, porque muchos dicen que quisieran volver a lo de antes, yo creo que era una pesadilla, una pesadilla del estrés, de la incertidumbre, del miedo, de la inseguridad, esa es la realidad. Con el coronavirus  yo creo que esa pesadilla tiene que desaparecer, y más bien empezar a pensar como construimos un mundo nuevo, un mundo donde la alegría, la transparencia, la organización, la reciprocidad sean los valores que cada día nos vayan impulsando a ser mejores como personas y también como colectivos organizados. No nos va a salvar ningún gobierno, no nos va a salvar ninguna vacuna, no nos va a salvar ningún caudillo. La salvación está en nuestras propias manos, en nosotros mismos. Creo que un escenario muy positivo es que la gente confinada en su espacio se está dando cuenta de que ese mundo que habíamos vivido antes del coronavirus era un mundo de terror y que ese mundo  fundamentalmente tenemos que sepultarlo y empezar a construir un mundo nuevo.

Pandemia y Autonomía Indígena en el Valle del Cauca

Entrevista con  Manuel Rozental, Médico Colombiano, exiliado por años a causa de la violencia en Colombia y su participación en los Movimientos Sociales  en el Valle del Cauca, como dice el mismo “el corazón de la lucha por la autonomía y los movimientos sociales en Colombia». Actualmente está dedicado a Pueblos en Camino, que es un esfuerzo por tejer resistencias y autonomías entre pueblos y procesos, desde el Cauca, con su familia, tratando de vivir con la tierra entre los indígenas Nasa.

 

El Virus del Capitalismo

Como médico, y en conversación con compañeras y compañeros de todo el mundo, incluso de China que el virus sí existe, no hay duda y surge porque hay una deforestación y destrucción ambiental masiva; porque a orillas del rio Yang Tse, uno de los más grandes de China, se han construido cuatro represas hidroeléctricas que han podrido las aguas de ese río; porque en toda esa provincia se ubican los hornos para la industria del hierro; porque la gente vive en condiciones de miseria y explotación; porque los animales silvestres, que no deberían tener contacto con seres humanos, como los murciélagos, de donde se presume que viene el virus, están en contacto con poblaciones humanas que, además, tienen que comerlos y coexistir con ellos porque si no, no sobreviven; porque china gasta 323 dólares per capita, por año, es decir menos de 30 dólares al mes, menos de un dólar diario en salud y es la segunda potencia económica más grande del mundo.

La destrucción ambiental macro ecológica (incendios forestales, destrucción de bosques, contaminación del aire, calentamiento global) simultáneamente ha causado una destrucción menos visible que es la destrucción del ambiente microbiológico, de lo que no vemos, del material genético, de bacterias, etc. provocando, por ejemplo,  resistencia a los antibióticos. Todo eso es consecuencia del capitalismo, de nuestra ruptura de la relación con la tierra, de que el capitalismo para acumular consume como mercancía la vida toda, a nosotras y nosotros, como trabajo o desperdicio, y a la naturaleza convertida en veneno a través del agro negocio y el extractivismo. De ahí surge la pandemia y otras que van a surgir y que ya existen.

El capitalismo nos presenta la lucha contra un virus cuando en realidad la lucha es contra la triada epidemiológica:

  • el agente o virus,
  • el ambiente que le permite al virus surgir y destruirnos y
  • el huésped, que en ese contexto es afectado.

Entonces, no vamos a salir ni de esta pandemia ni de ninguna otra sino transformamos nuestra relación con el planeta y con la tierra, en una relación de volver a defender los ritmos y tejidos con la naturaleza. Todo se ha convertido en mercancía para convertirse en ganancia para unos pocos. Mientras esos pocos no devuelvan lo que no es de ellos y de ellas, y nosotros no volvamos a tejernos a los ritmos de la naturaleza, ésta y peores pandemias van a surgir.

Pero no son los virus el problema. Es este sistema económico, político, social. Esta mentalidad de convertirlo todo en mercancía y que todo sea mediado por dinero. O nos convertimos en otra especie que se tejé de nuevo a la madre tierra, y entre nosotros y nosotras, o no son los virus los que nos van a desaparecer, somos nosotros mismos, es el sistema social que nos está llevando a la extinción. Eso en síntesis es como lo vemos y lo tenemos claro.

La Pandemia en los Pueblos del Valle del Cauca

“Cuando llega el Coronavirus, la reacción inmediata y espontanea de la Guardia Indígena, de las asambleas locales y de las comunidades es cerrar los territorios y consolidar lo que se llama el Control Territorial y al mismo tiempo las formas de Autonomía. Hay puntos de control y no entra ni sale nadie sin autorización. Eso ha sido muy bueno y la esperanza que tenemos es que  eso no sea solamente durante la pandemia sino que permanezca.

Lo otro que está pasando es que aquí se estaban suplantando los cultivos tradicionales con monocultivos y ahora se está tratando de hacer producción local, restableciendo el trueque, el intercambio entre comunidades, los mercados locales y todo eso.

También quiero señalar que ese estado ilegitimo fascista, autoritario, narcotraficante y extractivista, en el caso colombiano lo es sin la menor duda, ese estado, ahora pretende retomar la legitimidad perdida en torno de protegernos y aprovecha las medidas del coronavirus para retomar la autoridad que perdió militarizando nuestros territorios. Hay comunidades y pueblos aquí en el Cauca en los que durante la cuarentena circulan en las calles hombres fuertemente armados, bajo coordinación con el ejército y entran a las casas buscando activistas sociales y asesinándolos por toda partes. Después viene el ejercito que son ellos mismos y nos dan un parte de tranquilidad diciendo: “no se preocupen ya llegamos y vamos a garantizar la seguridad.”

Estamos en un contexto en el que de una parte sabemos y sentimos que tenemos que levantarnos y defendernos y a la vez evitar el contagio, pero no someternos a este estado y a estas políticas que quieren hacer un ajuste estructural, como en el comienzo del neoliberalismo, pero mucho peor. La gente que sobrevive trabajando a diario es un estorbo para estos estados y lo que están haciendo  es eliminar esta gente, con hambre y asistencialismo, con recursos de nuestros impuestos, obligándoles a invertirlos y gastarlos en determinadas empresas y trasnacionales cómplices del estado mientras abren todo al extractivismo.”

Que se viene a futuro?

Yo no creo que las medidas que están tomando los gobiernos sean medidas temporales. Sino que son el puente hacia medidas definitivas. Lo que se viene de parte de los estados y de parte del capitalismo internacional es una limpieza social, masiva. Un extermino de todo lo que les estorba, es un desprecio por los pobres, es un afán por conquistar los últimos territorios del planeta, que quieren capturar totalmente, y es el afán por someternos a todos y todas a consumir de las grandes transnacionales.

Yo creo que se viene un disciplinamiento social masivo, y el pretexto es nuestra salud y nuestro bienestar. En ese sentido político, la pandemia no se va a acabar.. Lo que ellos quieren, lo que están buscando y lo que creo están planificando es tener acceso ilimitado y exclusivo a lo que hoy está en déficit: naturaleza, agua, oxigeno, petróleo, fuentes de energía, biodiversidad, minería. Pero para poderlo lograr necesitan convencernos y someternos a las buenas y a las malas.

Entonces, viene el hecho de tener claridad de que el virus si causa una infección y del virus si tenemos que protegernos, pero quien nos esta ordenando el sometimiento son los estados y el capital, y nosotros debemos protegernos del virus y también de los estados y de lo que viene.

Por el momento los estados tienen el control y están usando la pandemia para el propósito de acumulación y de ganancia. Y nos falta mucho, espacios para provocarnos y compartir lo que sentimos y creemos, para buscar la forma de no aislarnos, aunque tengamos que dejar de proteger del contagio. Con la tierra y desde la tierra lo tenemos que hacer. Ese es el único camino.

 

En ese sentido, quiero resaltar las iniciativas en torno a lo alimentario. Han sido extraordinarias. Por ejemplo aquí en Popayan, en Brasil, en la Argentina, en Venezuela, la gente está produciendo comida y se está organizando para garantizar la alimentación sana y por fuera de los circuitos del mercado formal y esas son iniciativas poderosas. Conozco una que se llama Mesa Larga, es un mercado campesino en Popayan (Cauca) donde están produciendo, distribuyendo e intercambiando sobre todo entre las poblaciones  más empobrecidas y eso les permite sobrevivir, seguir trabajando y estar por fuera de circuitos del mercado. Otra que nos conmovió hasta las lágrimas es la de las compañeros y compañeras de las federaciones campesinas e indígenas del ecuador, sierra y costa, que han llenado camiones y caravanas de camiones con alimentos, los han llevado a Guayaquil y a quito, donde están muriendo miles, han creado centros de acopio y donde los grandes negociantes venden el kilo de papas por un dólar, ellos venden papa sana de la mejor calidad, por 30 o 20 centavos de dólar y masivamente lo están haciendo. Están suplantando al aparato mercantil de las transnacionales. Ese tipo de iniciativas son una hermosura y están pasando.